Siete años de silencio cómplice con el Presidente Rodríguez y tres millones de parados más no fueron suficientes para que Zipi y Zape movieran un dedo para protestar contra la situación. Ellos callaban como muertos. Había que ayudar al camarada no vaya a ser que al compañero se le ocurriera retirar la subvención.
Ahora, recién aprobada la reforma laboral anuncian las penas del infierno y movilizaciones contra el gobierno de la derecha.
Para hacérselo mirar.
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